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Un buen servicio al cliente, base del éxito comercial de todo supermercado

En el mundo actual empresarial, donde competir y marcar la diferencia es la clave para obtener el éxito, un buen servicio al cliente es la mejor manera de destacar sobre los competidores. Según los expertos, no solo se trata de atender a los reclamos o cambiar oportunamente algún artículo que ha resultado defectuoso, se trata de ir más allá, en busca de una satisfacción integral de los clientes.

Las acciones post venta no son suficientes por sí mismas para que un supermercado sea reconocido por brindar un servicio al cliente eficiente, oportuno y asertivo; para destacar entre la competencia se requiere algo más que buenas intenciones.

Las estadísticas hablan por sí mismas

La experiencia a nivel mundial indica que 7 de cada 10 clientes de un establecimiento, deciden mudarse a comprar en el negocio de la competencia debido a una mala experiencia con el servicio al cliente. Esto, según un estudio llevado a cabo por la firma McKinsey. Recibir un mal servicio es entonces la principal causa de deserción de clientes y es un tema al que debemos poner mucho cuidado y un proceso que se debe optimizar con el objetivo de lograr la excelencia.

Es justamente por esa razón que muchas pymes invierten hasta el 62% de su presupuesto de marketing en desarrollar estrategias que permitan garantizar la fidelidad de sus clientes, según cifras aportadas por un informe publicado recientemente por BIA/Kelsey y Manta.

Esto significa que no contar con una excelente atención al cliente puede ser una ruta directa para desaparecer del negocio y quedar en desventaja ante la competencia, por el contrario, tener un potente servicio de atención al cliente que busque la plena satisfacción del consumidor, es la forma menos costosa de alcanzar el éxito.

Las redes sociales generan fidelidad, pero no son la solución definitiva

Es muy común en la actualidad que las empresas se apoyen en las redes sociales para lograr fidelizar a los clientes, e incluso es adecuado que las redes sociales sean utilizadas como un canal de comunicación directa que permita solucionar los problemas y atender a las dudas de los consumidores. Pero se debe tener siempre presente que esta es solo una herramienta dentro del protocolo de servicio al cliente, no es la única forma de prestar un buen servicio de atención. Pueden ser un canal expreso para solucionar un inconveniente y servir como un medio de contingencia, pero las redes sociales no son la solución definitiva.

El adecuado servicio al cliente debe responder a un protocolo bien panificado. Solo un pequeño porcentaje de los clientes van a acudir a alguna red social para solventar los reclamos, de hecho, solo lo harán en casos extremos cuando no sean atendidos adecuadamente en vivo y en directo en la tienda. El objetivo siempre  ha de ser mejorar las posibles fallas que existan en el programa de atención al cliente e implementar todas las herramientas que sean necesarias para mejorar y brindar servicios de calidad.

incrementar las ventas

Formas de incrementar las ventas sin bajar los precios

Puede que en un principio este título le genere un poco de escepticismo, pero el objetivo es demostrar que con un poco de creatividad se pueden conseguir alternativas para hacer crecer las ventas sin tener que disminuir el valor de los productos. Son opciones sostenibles, y saludables para incrementar las ventas sin comprometer el margen de beneficios del establecimiento comercial.

Con frecuencia se aplica la estrategia de disminuir los precios como una medida de emergencia para incrementar las ventas, ya que es una de las maneras más rápidas de estimular a los consumidores sensibles a elegir los productos por su bajo precio. El problema es que al utilizar de forma muy frecuente esta estrategia, se erosiona la rentabilidad del negocio, además, es un recurso tan utilizado por la competencia que poco a poco su efectividad ha ido disminuyendo.

No todos los clientes buscan comprar barato

Hay personas dispuestas a pagar el precio justo por un producto que realmente satisfaga una necesidad. Ofrecer demasiados descuentos por demasiado tiempo implica una ventaja temporal, porque seguramente alguien de la competencia tiene la posibilidad de bajar el precio aun más y echar por tierra su estrategia. Lo bueno es que existen otras maneras de incrementar las ventas sin disminuir el valor de lo que se vende.

Recupere clientes inactivos

Los clientes inactivos son como esos viejos amigos que siempre están ahí pero que por alguna circunstancia no hemos vuelto a saber de él. Llamar la atención de estos clientes por medio de un email, ofreciendo nuevas colecciones de productos o explicando las últimas novedades del negocio puede ser una estrategia muy útil para lograr el objetivo de recuperar a esos clientes que tienen tiempo sin visitar el establecimiento.

Ofrezca pruebas de sus productos

Las pruebas sin compromiso son uno de esos recursos infalibles, ya que un cliente que prueba lo que su establecimiento ofrece, tiene mayores posibilidades de comprar. Las degustaciones son una de las formas más sencillas de llegar a manos de los potenciales compradores. Es bueno tener en cuenta que, cuando un cliente toma una muestra de producto, prueba también todos los beneficios colaterales que puede recibir al convertirse en cliente asiduo. De manera que conviene cuidar aspectos como la atención al cliente, el empaque, la organización administrativa entre otras cosas.

Véndale más cosas a sus clientes actuales

Realizar ventas cruzadas a clientes habituales es mucho más sencillo que atraer nuevos clientes y es mucho más económico en cuando a marketing, ya que son clientes que confían en nosotros y conocen los beneficios de estar vinculados a la empresa.

Masifique la distribución

El comercio electrónico puede ser una excelente forma de incrementar las ventas de manera constante. La mayoría de los supermercados han migrado a las ventas por internet como una manera de masificar la distribución de sus productos. Hoy en día, cualquier supermercado tiene la posibilidad de estar abiertos las 24 horas del día en el mundo virtual, a una fracción del costo operativo que implicaría hacerlo offline.

La marca blanca se refiere a una marca de productos que pertenece directamente a una cadena de distribución. Son productos de excelente calidad, pero con la conveniencia de tener precios un tanto inferiores a las marcas de fabricantes reconocidos, lo cual representa una forma de ahorro sustancial para los consumidores, quienes las han incluido en sus hábitos de consumo durante los últimos 15 años. Esto gracias principalmente a las fluctuaciones de la economía, que se han prestado a que la marca blanca tenga un auge considerable, logrando en la actualidad, ser un 34% de los productos que adquieren los españoles en su cesta de compra mensual. Aunque la tasa de crecimiento de la marca blanca ha sido sostenido durante la última década, diversos especialistas del sector indican que se encuentra atravesando un periodo de estancamiento, debido en gran parte a que ya no existe una diferencia tan sustancial entre estas marcas y las otras existentes. Entonces, ¿estamos ante el final del dominio de la marca blanca? Pues realmente no es así. Si bien en la actualidad pareciera estar estancada, en realidad la cuota de mercado que domina solo indica que se ha consolidado en el gusto de los consumidores, y eso no necesariamente implica que el boom ha terminado, ya que las marcas propias de las cadenas de supermercados forman una parte importante de nuestra nevera y nuestra despensa. La marca blanca ha llegado para quedarse Puede que si se trate del final de una era de crecimiento sostenido, pero eso no implica su desaparición, ya que las personas han establecido vínculos emocionales con estos productos, incluso sin siquiera este haber sido el propósito inicial por el que fueron creadas. 52% de la leche que consumen los españoles es de marca blanca, 48% de los productos del hogar y 47% de los chocolates y golosinas son de este tipo de marcas, lo cual indica un nivel de preferencia que no solo implica un mercado consolidado en cuanto a precio, sino en cuanto al gusto y la apreciación de los consumidores. Ya no son sinónimo de crisis En un principio, la venta de esta clase de productos se disparaba en periodos de incertidumbre económica, pero en la actualidad estas marcas ya no son sinónimo de crisis económica, sino que forman parte del contexto competitivo, situándose casi a la par de las marcas de los fabricantes más reconocidos del mundo. Las cadenas de supermercado han influido en gran manera en la normalización de la percepción que se tenía sobre esta clase de productos, que en un principio llegaron incluso a tener connotaciones negativas, asociadas a problemas económicos en el hogar. Ahora, estas marcas han logrado ganarse incluso el cariño del consumidor, siendo las que los han acompañado en los momentos difíciles de su economía familiar, una suerte de fidelidad que ha permitido la creación de nuevas costumbres familiares en torno a los artículos que se consumen, siendo ya una generación entera la que ha desarrollado su vida con la presencia de las marcas blancas.

¿Le ha llegado el final ‘boom’ de la marca blanca?

La marca blanca se refiere a una marca de productos que pertenece directamente a una cadena de distribución. Son productos de excelente calidad, pero con la conveniencia de tener precios un tanto inferiores a las marcas de fabricantes reconocidos, lo cual representa una forma de ahorro sustancial para los consumidores, quienes las han incluido en sus hábitos de consumo durante los últimos 15 años. Esto gracias principalmente a las fluctuaciones de la economía, que se han prestado a que la marca blanca tenga un auge considerable, logrando en la actualidad, ser un 34% de los productos que adquieren los españoles en su cesta de compra mensual.

Aunque la tasa de crecimiento de la marca blanca ha sido sostenido durante la última década, diversos especialistas del sector indican que se encuentra atravesando un periodo de estancamiento, debido en gran parte a que ya no existe una diferencia tan sustancial entre estas marcas y las otras existentes.

Entonces, ¿estamos ante el final del dominio de la marca blanca? Pues realmente no es así. Si bien en la actualidad pareciera estar estancada, en realidad la cuota de mercado que domina solo indica que se ha consolidado en el gusto de los consumidores, y eso no necesariamente implica que el boom ha terminado, ya que las marcas propias de las cadenas de supermercados forman una parte importante de nuestra nevera y nuestra despensa.

La marca blanca ha llegado para quedarse

Puede que si se trate del final de una era de crecimiento sostenido, pero eso no implica su desaparición, ya que las personas han establecido vínculos emocionales con estos productos, incluso sin siquiera este haber sido el propósito inicial por el que fueron creadas.

52% de la leche que consumen los españoles es de marca blanca, 48% de los productos del hogar y 47% de los chocolates y golosinas son de este tipo de marcas, lo cual indica un nivel de preferencia que no solo implica un mercado consolidado en cuanto a precio, sino en cuanto al gusto y la apreciación de los consumidores.

Ya no son sinónimo de crisis

En un principio, la venta de esta clase de productos se disparaba en periodos de incertidumbre económica, pero en la actualidad estas marcas ya no son sinónimo de crisis económica, sino que forman parte del contexto competitivo, situándose casi a la par de las marcas de los fabricantes más reconocidos del mundo.

Las cadenas de supermercado han influido en gran manera en la normalización de la percepción que se tenía sobre esta clase de productos, que en un principio llegaron incluso a tener connotaciones negativas, asociadas a problemas económicos en el hogar. Ahora, estas marcas han logrado ganarse incluso el cariño del consumidor, siendo las que los han acompañado en los momentos difíciles de su economía familiar, una suerte de fidelidad que ha permitido la creación de nuevas costumbres familiares en torno a los artículos que se consumen, siendo ya una generación entera la que ha desarrollado su vida con la presencia de las marcas blancas.