Tendencias de alimentación que hay que tener en cuenta

El sector de la alimentación cambia a gran velocidad. Lo que antes parecía una moda pasajera hoy se convierte en una categoría establecida dentro de los lineales. 

Hablamos de todos esos nuevos productos, nuevas formas de consumo y nuevas necesidades de los clientes que obligan a los supermercados a adaptarse si quieren seguir siendo relevantes y destacar.

Repasemos las más destacadas en alimentación y veamos cómo aplicarlas en tu supermercado para atraer y fidelizar clientes.

La importancia de adaptarse a las nuevas tendencias

No todas las tendencias de alimentación terminan consolidándose, pero cuando una gana espacio en los hábitos de los consumidores, ignorarla es un error enorme que deriva en pérdidas económicas y de clientes.

Adaptarse a los cambios es simplemente observar qué demanda tu clientela, probar con pequeñas incorporaciones (esas que ves que más destacan), analizar los resultados y valorar si en tu caso es conveniente mantenerlas.

Por qué merece la pena adaptarse

Adaptarte a las tendencias es una manera de asegurar el futuro de tu negocio, sin perder de vista a tu clientela habitual, por otro lado:

Aumenta la competitividad: ofrecer productos que otros supermercados del barrio todavía no tienen es una ventaja que te coloca un paso por delante de tu competencia más directa.

Fideliza a nuevos perfiles de cliente: especialmente jóvenes que buscan novedades alineadas con su estilo de vida y llegan con unas costumbres a las que debes adaptarte para mantenerlos cerca.

Refuerza la imagen de tu negocio: mostrar que estás al día, que te adaptas a todo eso que aparece, transmite profesionalidad y confianza.

Tendencias 2026: hacia dónde va la alimentación

Los expertos señalan algunas direcciones claras en el consumo de los próximos años. Aunque no todas están plenamente asentadas en 2025, conviene conocerlas para anticiparte a 2026. 

  • Mayor peso de lo vegetal: No solo se trata de disminuir el consumo de proteínas de origen animal, sino también de ofrecer snacks, lácteos y platos preparados con este tipo de proteínas.
  • Comida personalizada: Los clientes que tienes ahora ya lo hacen, solamente que seguirán buscando opciones que respondan a necesidades concretas (sin gluten, alta en fibra, con probióticos). No debes olvidarlo.
  • Packaging inteligente: Importante: envases que informen sobre la frescura o indiquen la trazabilidad del producto. Además de que estén hechos con materiales que dañen lo menos posible al medioambiente.
  • Digitalización del punto de venta: Desde cajas de autoservicio más ágiles hasta apps que recomiendan recetas con lo que compras. Cada establecimiento debe tener en cuenta los recursos que tiene y aprovechar cualquiera de ellas.
  • Consumo consciente: Este punto ya es uno de los más tenidos en cuenta en 2025. Valorar más la sostenibilidad, el comercio justo y la reducción de desperdicio. Seguramente ya te has adaptado a todo esto, solo se trata de continuar.

Para un propietario de supermercado, estar atento a estas tendencias es clave. No necesitas adoptarlas todas de golpe, como decimos, pero sí identificar cuáles pueden tener mejor encaje con tu clientela y tu capacidad de gestión.

El realfooding: una moda que se quedará

El término realfooding se ha hecho muy popular en los últimos años, sobre todo gracias a las redes sociales. Su filosofía es sencilla: comer productos lo más naturales posible, evitando los ultraprocesados y apostando por ingredientes frescos y reconocibles.

Para un supermercado, implica que los clientes no solo buscan manzanas o tomates, sino que esperan que los productos envasados también sean “limpios”: con pocos ingredientes, sin aditivos innecesarios y con etiquetas transparentes.

Para adaptarte:

  • Da más visibilidad a los productos frescos en la entrada de la tienda.
  • Incluye en los lineales opciones de snacks saludables, con etiquetas claras.
  • Señala con cartelería sencilla los productos sin azúcares añadidos, sin conservantes o con ingredientes 100 % naturales.

Proteínas vegetales: el crecimiento de “lo verde”

Su consumo ya no es exclusivo de vegetarianos o veganos. Cada vez más personas incluyen en su dieta alternativas a la carne, ya sea por motivos de salud, sostenibilidad o simple curiosidad.

Hoy en día no hablamos solo de tofu o seitán, sino también de hamburguesas vegetales, nuggets, embutidos sin carne y bebidas proteicas a base de guisante, soja o avena. La innovación en este segmento de la alimentación es constante, y los clientes lo saben.

Una oportunidad para tu negocio, sin duda, por lo que es bueno tenerla como objetivo:

  • Amplía la oferta de alternativas vegetales más allá de la clásica “sección vegana”.
  • Integra estos productos junto a sus equivalentes tradicionales.
  • Comunica con claridad que son opciones para todos, no solo para un público especializado.

Lo local y artesanal en auge

Los consumidores valoran cada vez más el origen de los productos. Quieren saber de dónde vienen los alimentos, quién los produce y bajo qué condiciones.

Ofrecer esa información es un enorme beneficio para tu local que te diferencia frente a grandes cadenas que trabajan con distribuidores globales. No solo eso, sino que te ofrece una mayor conexión emocional con los clientes, que te perciben como parte de la comunidad.

Y, por último, te da la oportunidad de contar historias: detrás de cada producto local hay un productor, una tradición o una forma de trabajar que seguro merece 

Alimentos funcionales y saludables

No se trata solo de comer, sino de mejorar la salud con la alimentación. Los alimentos funcionales (aquellos enriquecidos con vitaminas, probióticos, minerales o proteínas) están en pleno crecimiento.

Ejemplos que conoces son los yogures con probióticos, las bebidas enriquecidas con calcio o las barritas energéticas con vitaminas añadidas. De ellos, es importante que tengas en cuenta que suelen atraer a un público dispuesto a pagar más por el beneficio extra. 

Otro aspecto fundamental es colocarlos en zonas destacadas y acompañarlos de información clara y sencilla. Ten en cuenta que no sustituyen a los frescos, sino que los complementan, y eso el cliente lo debe tener claro.

Sostenibilidad: el camino del envase al producto

La preocupación por el medioambiente influye en las decisiones de compra cada vez más.

La mayoría de consumidores valoran los envases reciclables, las opciones a granel y los productos con certificaciones sostenibles. A esta demanda es importante que respondas:

  • Valora las secciones en las que pueden ser más destacables y amplía con más productos a granel o con envases compostables.
  • Señala con claridad aquellos artículos que tengan certificaciones ecológicas o de comercio justo; es una información que tu cliente agradece conocer.
  • Ofrece alternativas en la línea de cajas con bolsas reutilizables, recipientes de papel o de tela…

Las tendencias en alimentación muestran un cambio claro en los hábitos de consumo y es un reto no quedarse atrás, tanto para continuar en el punto de mira de tus clientes como para atraer a otros que hasta ahora no te habían tenido en cuenta y es el momento de que lo hagan.

¿Cómo piensan tus clientes cuando hacen la compra?

¿Te has parado a pensarlo?, ¿qué pasará por su cabeza mientras recorren los pasillos de tu supermercado? 

Da la sensación de que solo están rellenando la cesta con lo que necesitan, pero lo cierto es que gran parte de sus decisiones se toman de manera inconsciente.

Conocer cómo funciona ese proceso de compra es una gran ventaja para cualquier supermercado. Te permite organizar mejor el espacio, diseñar estrategias de venta más eficaces y, al final, aumentar tanto las ventas como la satisfacción de quienes te visitan.

Cuál es la ruta del cliente

Nada más entrar, su recorrido sigue patrones bastante comunes. Que vaya, por un lado, o por otro, no es algo que se piense conscientemente, sino que responde a la manera en que funciona nuestro cerebro.

Los primeros pasos dentro del supermercado marcan cómo va a ser la compra. La entrada es un espacio clave: aquí los clientes deciden, en apenas unos segundos, si el lugar les resulta cómodo, limpio y atractivo.

Por eso, invertir en una entrada clara, con buena iluminación y con productos frescos y apetecibles (como frutas y verduras) da esa sensación positiva que acompañará al cliente durante toda la compra.

El “sentido del recorrido”

La mayoría tiende a recorrer el supermercado en un sentido concreto, generalmente de izquierda a derecha. Por eso, muchos establecimientos colocan los productos básicos (pan, leche, huevos) en las zonas más alejadas: obligan al cliente a pasar antes por otros pasillos y ver más productos.

Tener en cuenta esta ruta natural te permite decidir qué productos quieres que se vean en primer lugar.

Cómo se fijan en los productos

Aunque te parezca que los clientes revisan todos los lineales con detalle, la realidad es que el cerebro selecciona solo una parte de la información. Está demostrado que los productos colocados a la altura de los ojos son los que más se venden. 

A esa zona, la vista se dirige de manera automática. 

Los productos en la parte inferior o superior, por regla general, reciben menos atención, salvo que el cliente vaya a buscarlos de forma específica.

Esto significa que el espacio “premium” de tus estanterías debe reservarse a aquellos artículos que más te interesa destacar: novedades, productos de mayor margen o marcas propias.

El efecto de los colores y envases

Llamativos, colores intensos, etiquetas claras… los envases captan la atención y elegir para ellos un diseño diferente los hace destacar mucho más rápido que los diseños de siempre. 

Por eso, al organizar el lineal, no solo piensa en la categoría, sino en cómo se ven en conjunto. No es bueno agrupar productos sin cuidar el impacto visual. Un lineal atractivo puede ser justo, lo que hace que el cliente coja un producto u otro.

Decisiones rápidas: el 70 % de las compras son impulsivas

Un dato que sorprende: gran parte de las compras no están planificadas. El cliente llega con una lista, pero termina añadiendo a la cesta varios productos que no estaban previstos.

Hay varios factores que impulsan a una compra no planificada:

Promociones: el clásico “3×2” o “segunda unidad al 50 %” funciona siempre.

Ubicación: colocar snacks o bebidas cerca de la caja es la manera de aprovechar los momentos de espera.

Novedades: algo nuevo en una zona destacada genera curiosidad.

Estas decisiones impulsivas no se deben al azar, sino a cómo percibe la oferta en ese momento.

Cómo influye el ambiente en la compra

Un supermercado no es un espacio neutro que se recorra en silencio. Todo lo que rodea al cliente afecta a cómo piensa y actúa.

Música y ritmo de compra

La música lenta invita a recorrer el supermercado con más calma, lo que hace que aumente el tiempo de permanencia y las compras. En cambio, una música rápida acelera el ritmo y hace que los clientes pasen menos tiempo en la tienda. 

Elige la que más te interesa en cada momento, porque la ambientación musical adecuada no es un detalle menor, sino una herramienta de ventas.

Iluminación y limpieza

Un espacio bien iluminado y limpio transmite confianza. Si la zona de frescos se ve apagada o descuidada, el cliente asume que el producto no está en su mejor momento, aunque no sea cierto.

Apostar por una iluminación estratégica y un mantenimiento constante mejora la percepción de calidad y seguridad.

El papel de las emociones

Los clientes no compran solo con la razón, también con la emoción, la manera en que se sienten influye en qué compran y en si deciden volver.

Si encuentran productos bien etiquetados, personal dispuesto a ayudar y un ambiente agradable, sienten que están en un lugar seguro y todo eso se traduce en fidelidad.

Incluir productos nuevos, secciones temáticas o promociones que no se esperan, facilita las ventas y te ayuda a conseguir ser su establecimiento habitual de compra.

Cuando entiendes cómo piensa tu cliente cuando recorre el supermercado, puedes dejar de adivinar qué funcionará y empezar a tomar decisiones basadas en la realidad. El recorrido, la vista, las emociones y el ambiente forman parte de una experiencia que va mucho más allá de coger productos de un estante.

La clave está en diseñar esa experiencia de manera consciente para que acompañe al cliente en su proceso de compra. Al final, un cliente que se siente cómodo, sorprendido y bien atendido no solo compra más, sino que vuelve. Y ese es el mejor resultado para tu supermercado.

Cómo atraer a la Generación Z a tu supermercado

La Generación Z ya está aquí. Nacidos entre mediados de los 90 y 2010, son jóvenes que hoy tienen entre 15 y 30 años. Muchos de ellos todavía son estudiantes, pero otros ya trabajan, toman sus propias decisiones de compra y, lo más importante para ti como dueño de supermercado, empiezan a definir hábitos de consumo que marcarán los próximos años.

Es, por todo eso, adecuado pensar en cómo atraer y fidelizar a este perfil de cliente. 

¿Por qué tener en cuenta a la Generación Z?

Empecemos definiéndola como la primera que ha nacido completamente digital. Son jóvenes que han crecido con un móvil en la mano, que se informan en redes sociales y que valoran más la experiencia que la posesión de productos.

Algunas de sus características que te interesa tener en cuenta serían que:

Valoran la inmediatez: quieren soluciones rápidas, tanto en la compra como en la información.

Son conscientes del impacto ambiental: buscan opciones sostenibles y responsables.

Son infieles por naturaleza: si encuentran otra opción más conveniente o atractiva, no dudan en cambiar.

Consumen de forma híbrida: combinan lo físico con lo digital, compran en la tienda, pero también esperan facilidades online.

En resumen, no son un cliente más: son el cliente del futuro. Si logras conectar con ellos ahora, tendrás asegurada su fidelidad durante años.

¿Qué busca la Generación Z en un supermercado?

Antes de pasar a las estrategias, conviene detenerse en lo que este público espera encontrar cuando va a hacer la compra. No basta con tener buenos precios o variedad de productos, necesitan algo más.

Productos adaptados a sus intereses

Alimentos que conecten con su estilo de vida: opciones veganas o plant-based, productos listos para consumir, snacks saludables y bebidas innovadoras.

Experiencia de compra diferente

Para ellos, hacer la compra no es solo llenar la nevera. 

Valoran los entornos agradables, las secciones claras, la facilidad de encontrar lo que buscan y, si es posible, una experiencia que puedan compartir en redes sociales.

Transparencia y confianza

Quiere saber qué compra. Leen etiquetas, buscan información sobre el origen de los productos y valoran mucho la honestidad de las marcas.

4 estrategias para atraer a la Generación Z a tu supermercado

Lo más importante es ser consciente de cómo adaptarte para que elijan tu supermercado y no el de la competencia.

01.- Ofrece productos que encajen con sus valores

No se trata de llenar tus estanterías de novedades sin criterio, sino de seleccionar bien aquello que puede resonar con este tipo de cliente. 

Sección vegana y plant-based: hamburguesas vegetales, bebidas vegetales, snacks proteicos sin ingredientes de origen animal.

Snacks saludables: barritas sin azúcares añadidos, frutos secos, frutas deshidratadas.

Productos sostenibles: envases reciclables, venta a granel, opciones locales.

No es necesario adaptarte a estos cambios bruscamente, empieza poco a poco: un pequeño rincón con productos alternativos ya puede llamar su atención. Luego, si ves resultados, ya tendrás tiempo de ampliar.

02.- Haz de la compra una experiencia

Se mueve por experiencias, y un supermercado puede ofrecérselas si sabe cómo.

Secciones organizadas y modernas: un lineal bien cuidado transmite profesionalidad.

Eventos o catas: probar un producto nuevo o asistir a una demostración puede convertirse en un recuerdo positivo.

Espacios fotogénicos: no se trata de montar un photocall, pero sí de crear rincones atractivos que hagan que tu tienda luzca en una foto.

Recuerda que este público no solo compra, también comparte. Si ofreces algo diferente, acabas en sus redes sociales sin que tú lo pidas.

03 Digitaliza tu supermercado

No entiende un mundo sin tecnología. Esto no significa que dejes de lado lo físico, pero sí que adaptes tu negocio con herramientas digitales.

Presencia en redes sociales: no en todas, ni mucho menos, pero sí en las que usan ellos, como Instagram o TikTok. Comparte consejos, recetas rápidas, novedades y contenido cercano.

Click & collect: permite hacer la compra online y recogerla en tienda. Para ellos, es comodidad.

Promociones digitales: cupones en apps, descuentos exclusivos por suscripción a tu newsletter.

Un detalle importante: no les gustan las experiencias complicadas. La tecnología que uses debe ser fácil, rápida y práctica.

04.-Apuesta por la sostenibilidad real

Detecta rápido el “greenwashing”. No basta con poner un cartel de “eco” o vender unas pocas bolsas de papel. Necesitan coherencia.

Elimina las bolsas de plástico de un solo uso.

Promociona productos locales y de temporada.

Ofrece secciones a granel para reducir envases.

Lo importante es que vean compromiso real, aunque sea en pasos pequeños. Mejor eso que grandes campañas vacías.

Errores que debes evitar con la Generación Z

Conectar con ella no es solo cuestión de añadir productos veganos o abrir un perfil en Instagram. Hay prácticas muy habituales en los supermercados que, lejos de atraerlos, los alejan de manera definitiva. Conocer estos errores y anticiparte es fundamental para no perder la oportunidad de fidelizarlos.

Competir solo por precio

La tentación de bajar precios para atraer clientes es grande, pero con la Generación Z no funciona. No se mueven únicamente por lo barato, sino por lo que encaje con sus valores: sostenibilidad, salud, innovación o comodidad.

Este público prefiere pagar un poco más si siente que compra un producto auténtico o que apoya una causa con la que se identifica.

Descuidar la presencia digital

Lo que no está en internet no existe. Si no encuentran tu supermercado en Google Maps, si no ven fotos actualizadas en redes sociales o si tu web es complicada, simplemente buscarán otra opción.

La realidad es que ya influyen en la compra de sus familias y, dentro de poco, serán quienes tomen todas las decisiones.

Prometer más de lo que ofreces

Este público es muy crítico con las marcas que venden humo. Si pones carteles de “100 % sostenible” y luego ofreces bolsas de plástico en la línea de cajas, lo notarán. Si promocionas un producto como “natural” y tiene más aditivos que el convencional, también lo detectarán.

El error no está en no ser perfecto, sino en exagerar o maquillar lo que realmente haces. Mejor pequeños pasos honestos que grandes mensajes vacíos.

Mantener siempre la misma oferta

La Generación Z se aburre rápido. Si cada vez que visitan tu supermercado ven los mismos productos y la misma disposición, acabarán buscando otras tiendas que les resulten más dinámicas.

Un error frecuente es no renovar lineales ni introducir novedades. No hace falta transformar tu surtido cada semana, pero sí introducir productos de temporada, dar visibilidad a marcas locales o crear secciones con artículos distintos de vez en cuando.

Atraer a la Generación Z no es cuestión de moda, es cuestión de estrategia. Marcarán el rumbo del consumo en los próximos años, y adaptarte a ellos hoy significa asegurar la relevancia de tu supermercado mañana.